Esto de sentir que el alma se rompe en mil pedazos, y que el corazón ya no quiere latir es un poco tedioso ¿no?
A veces creemos que es fácil decir adiós, porque es sencillo pronunciarlo, sin embargo sentirlo es más difícil que muchas cosas en la vida. Podemos decir muchas cosas antes de realmente decir ADIÓS, podemos decir adiós creyendo que mañana será como ayer. Podemos decir adiós creyendo que es solamente un hasta luego. Podemos decir adiós, sin quererlo. Y aunque digamos adiós intencionalmente, aceptar esa idea es muy difícil.
Es imposible poder olvidar en poco tiempo, incluso creo que es imposible olvidar en años. No es porque uno se aferre a esa idea, a ese amor, sino que cuando el corazón ama con tal pasión que parece que corre fuego por las venas, y no sangre, es difícil apagarlo. Además donde fuego hubo, cenizas quedan. “Olvidar es para los que le temen al pasado” y alguien que amo el pasado, jamás le temerá y por consecuente, jamás lo olvidara.
Duele en el corazón, en la piel, en las venas, en el alma y hasta en los ojos, pero a veces ceder a ese derecho, esa razón, esa pasión, ese amor… es lo más prudente y correcto. Regresar los besos, los abrazos y las caricias al creador de éstos, es muy doloroso, es muy frustrante. Obligarse a uno mismo a poner una cara insensible, a no mostrar el dolor del alma. Tener que aguantar como tiembla el cuerpo al ver a los ojos a esa persona que tiene en el aliento el poder de fulminarte. Es doloroso. ¡VAYA QUÉ LO ES!
No decir que no duermes por las noches, y cuando duermes sueñas con él.
No decir que no comer porque el apetito se ha ido.
No decir qué lloras cuando estás sola y en la oscuridad.
No decir que no pones atención en clases, porque la mente se ha puesto en blanco.
No decir que no hablas, porque si hablarás sería sólo de él.
No decir que el corazón late y te duele.
No decir que lo amas y no lo puedes olvidar.
No decir que lo extrañas.
No decir…
Es de esas veces cuando sientes que te falta la mitad del alma.
Cuando sientes que ya no tienes el corazón en su lugar.
Cuando sientes que cada momento sólo vivió en tu mente.
Cuando sientes que pesa el cuerpo más que el mundo.
Cuando sientes que cada minuto que pasa borra cada minuto que fue.
Cuando sientes que quieres arrancarte el corazón, el alma y la memoria.
Eso pasa… cuando has amado con locura, pasión y entrega… y has tenido que decir adiós.
(i.w.a.l.y)
