Heme aquí con el alma y el desvelo,
Con mi terca sonrisa imborrable,
Mi defensa en estado vulnerable,
Y el temblor inexistente del suelo.
El susurro del aire, tu señuelo,
Pero no por el sonido fiable,
Sino por ese aroma inexorable,
Que se convirtió en mi único anhelo.
Acaricias mi cuerpo con tu aroma,
Más que manos ajenas del deseo,
No dejes que tu esencia me carcoma.
Sobre mis ropas tu olor olfateo,
Después de tu adiós que me desploma,
Y deja en mi interior un cosquilleo.
(someday we'll know)
6.2.09
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